lunes, 13 de diciembre de 2010


Los dedos rápidos por el teclado
Penélope ante la pantalla
Googlea tus pensamientos
Web-ea por tu perfil
Se pega en tus fotos
Canta canciones por youtube
De los dos


La humedad tiene un color virtual
Y huele a mar
Atraviesa la 68, llega al puerto
Y le habla por el cuadradito
Que convulsiona de zumbidos

Penélope mira sus letras
Las olfatea y se las come

lunes, 6 de diciembre de 2010


Quisiera responder a tu pregunta y decir, saltemos al vacío como dos bolsas de plástico que se lleva la brisa porteña, que tardan en caer y se mecen y planean como los helicópteros que buscan el aterrizaje desde lo alto. Quisiera comerme esa piel añeja que cuelga de tus dedos como una sortija amarga. Caminemos por el cerro Bellavista, bajemos al atardecer a los bares, comamos en la cama, como siempre, y deja comerte el pómulo febrilmente, mientras sonrío maldadosa, como la niña del algodón de azúcar que no le importan las caries, ni las colorías, ni la higiene, sino lo dulce y lo rosado. Yo no quiero un paracaidista temeroso, yo quiero el riesgo, yo quiero la confianza de morderte la oreja sin que mires tu costilla, mascada por antiguas carroñas. Yo estoy en duelo con mi cigarro entre los labios mirando tus palabras, desafiando esa botella vinagre que roe tu estómago. Yo soy aquí las piernas que tiritan y se ofrecen a tus dientes, máscame el rojo, valiente, como la lluvia que limpia el cemento, confía en mi labios, y en mi barbilla que tiembla para besarte.

PARA TÍ


Me he fumado hasta los pulmones
La necrofilia rito
En la taza noche
Porque la amígdala
Porque tú, porque yo
Porque feliz hecatombe
Me tumba

Oliverio girando
Tus párpados púbicos
En el tenedor hambre
De los gástricos

Puerto oleaje
A riesgo
Sabe tu garganta
Sales como callejuelas
que más-toco

Me quedo queda
Me loca pierdo
Me trueque trueque

En tus poros
Me diente muerdo